Las protagonistas son las hermanas Elinor y Marianne Dashwood, que viven con su hermana menor, Margaret, y madre, la señora Dashwood. Después de la muerte de su padre, el patrimonio familiar pasa a John Dashwood, medio hermano por ser hijo de un primer matrimonio, la familia queda con casi nada y se muda a una casita en el campo que les ofrece un pariente. La novela sigue a las hermanas Dashwood a su nuevo hogar, donde experimentan tanto el romance como una desilusión amorosa. Allí conocen a tres hombres: Edward Ferrars, Willoughby y al Coronel Brandon.
Elinor y Marianne tienen temperamentos opuestos. Tradicionalmente, se ha considerado que Elinor, la mayor, con 19 años, representa el "sentido" (razón) del título y Marianne, que tiene 17, representa la "sensibilidad" (emoción). Sin embargo, este punto de vista es muy limitado. Un examen detallado de la novela permite ver en cada hermana diferentes aspectos de cada uno de estos rasgos.
El contraste entre los caracteres de las hermanas se resuelve finalmente cuando cada una de ellas encuentra el amor y una felicidad duradera.
Personajes en Sentido y sensibilidad
Henry Dashwood — un caballero rico que muere al principio de la historia. Los términos de su patrimonio le impiden dejar nada a su segunda esposa y las hijas que han tenido juntos. Le pide a John, su hijo mayor, nacido de un primer matrimonio, que cuide (en el sentido de darles seguridad financiera) a su segunda esposa y sus tres hijas.
La señora Dashwood — la segunda esposa de Henry Dashwood, quien queda en difícil situación debido a la muerte de su esposo.
Elinor Dashwood — la sensible y reservada hermana mayor de los Dashwood. Se siente atraída por Edward Ferrars, el cuñado de su medio-hermano mayor, John.
Marianne Dashwood — la segunda hija, con inclinaciones románticas y muy expresiva. Es objeto de atenciones por parte del Coronel Brandon y el señor Willoughby.
Margaret Dashwood — la hija menor de los señores Dashwood.
John Dashwood — el hijo de Henry Dashwood, nacido del primer matrimonio de éste.
Fanny Dashwood — la esposa de John Dashwood, y hermana de Edward y Robert Ferrars.
Sir John Middleton — un pariente lejano de la señora Dashwood quien, después de la muerte de Henry Dashwood, la invita a ella y sus tres hijas, a vivir en una casita de su propiedad. Middleton, su esposa y sus hijos reciben la visita de su suegra, la señora Jennings. Él y la señora Jennings son una pareja vital y chismosa, que se interesan por los asuntos románticos de los jóvenes que los rodean, y se esfuerzan por animar enlaces apropiados.
Lady Middleton — La refinada y frívola esposa de Sir John Middleton, preocupada principalmente por mimar a sus cuatro hijos malcriados.
Charlotte Palmer — la hija de la señora Jennings y hermana menor de Lady Middleton, la señora Palmer es una cabeza hueca, que se ríe de cosas inapropiadas, como la continua grosería de su esposo, hacia ella y los demás.
El señor Palmer — el marido de Charlotte Palmer quien se presenta como candidato para un asiento en el Parlamento a pesar de su holgazanería y grosería.
Lucy Steele — un pariente joven y distante de la señora Jennings, quien ha estado prometida durante algún tiempo secretamente con Edward Ferrars. Asiduamente cultiva la amistad con Elinor Dashwood y con la señora de John Dashwood. Es manipulativa e introgante.
Anne/Nancy Steele — hermana mayor de Lucy Steele.
Edward Ferrars — El mayor de los dos hermanos de Fanny Dashwood. Se siente atraido por Elinor Dashwood. Años antes de conocerla, Ferrars le propuso matrimonio a Lucy Steele, la sobrina de su tutor. El compromiso ha sido mantenido en secreto debido a que esperan que la familia se oponga a este matrimonio.
Robert Ferrars — el hermano menor de Edward Ferrars y Fanny Dashwood.
Mrs. Ferrars — Madre de Fanny Dashwood, Edward y Robert Ferrars. Una mujer de mal carácter, vana, que personifica todos las debilidades que demuestran Fanny y Robert. Está decidida a que sus hijos se casen bien, por lo que acaba repudiando a Edward por su compromiso con la oportunista Lucy Steele, pero luego irónicamente acaba apoyando a Robert a pesar de que este se casa con Lucy.
Coronel Brandon — un amigo íntimo de Sir John Middleton. En su juventud, Brandon se enamoró de la pupila de su padre, pero su familia le impidió casarse con ella porque estaba destinada a su hermano mayor. Fue enviado al extranjero para alejarlo de ella, y mientras él estaba fuera, ella sufrió varias desgracias en parte como consecuencia de su matrimonio, y finalmente murió en la miseria, y con una hija natural, de quien se hace cargo el coronel Brandon.
John Willoughby — un sobrino de una vecina de los Middleton, una figura elegante que encanta a Marianne.
La señorita Grey — una rica heredera con la que el señor Willoughby se casa después de ser desheredado para mantener su cómodo estilo de vida.
Lord Morton — el padre de la señorita Morton
La señorita Morton — una mujer rica con quien la señora Ferrars quiere casar a su hijo mayor, Edward.
El señor Pratt — un tío de Lucy Steele.



2 comentarios:
Hola,
Aquí tenéis un pequeño resumen del libro de este mes apasionante de marzo y una pequeña descripción de los personajes que os váis a encontrar.
Estoy deseando que vayáis leyendo el libro para poder ir comentándolo. De momento me voy a abstener de comentar nada mientras lo leáis para no influiros.
Sólo deciros que esta noche seguro me terminaré "Orgullo y prejuicio" de la misma autora y también me está gustando mucho. ¡Y estamos sólo a miércoles!
Porque no tengo más tiempo para leer si no, me pasaría el día leyendo...
Xandra
Atención: Antes de leer esto debéis haber leído el libro, porque si no os lo voy a destripar un poco y tampoco es plan.
“Sentido y sensibilidad” Jane Austen
En mi opinión este libro es apasionante. Te engancha por el lenguaje directo y lo cercano de los sentimientos a pesar de ser una novela del siglo XIX. Me ha gustado tanto que me compré “Orgullo y prejuicio” de la misma autora y no me decepcionó.
Respecto a los sentimientos de Elinor, no me parece que sea tan fría como la ponen en la película, después de leer el libro. Elinor se guarda sus sentimientos, en cierto modo de forma cobarde, porque al no expresarlos se queda sin saber si son correspondidos, como algunas veces tiene la certeza, o no. El compromiso de Edward con la señorita Steele anterior a que ellos se conocieron la destroza pero no lo parece y ni su hermana que es la persona que más la conoce se percata de ello. Eso no significa que no sintiera nada, sino que quizás ni ella misma sabía el alcance de sus sentimientos, o puede que sus sentimientos eran tan grandes que no encontraba forma de traducirlos en ideas y palabras.
Respecto a Marianne, pura espontaneidad y expresión de sus más íntimos deseos, se ve un poco desolada al ver que no son igualmente correspondidos. El amor que siente por Willoughby no es menos profundo que el que siente Elinor por Edward, pero si es menos correspondido, cosa de lo que ella no se percata al estar abrumada por sus propios sentimientos y no ver la realidad. Con ella se puede decir eso tópico de que en una relación siempre hay uno que ama más que el otro, aunque personalmente no estoy de acuerdo.
Marianne es la más exigente de las dos en el amor. Quiere al hombre perfecto: guapo, atento, sensible, que exprese sus sentimientos, apasionado de la poesía, de la música y de los libros… Elinor se enamora de un hombre más bien callado, tímido, que apenas sabe apreciar sus dibujos y mucho menos la música, más pragmático, pero que no sabe aún qué quiere en la vida. Pero evidentemente se me ella más recompensada al ser su amor un amor entre caracteres tan parecidos y complementarios a la vez. Elinor no quiere un hombre perfecto, sólo quiere quererle y que la quiera. No siempre el aparentemente hombre perfecto es el que más nos conviene. Puede que con uno más callado, más realista, que apenas sea sensible a todas las artes románticas, nos puede hacer más felices. Además sospecho que los hombres románticos son más volubles en cuanto a los sentimientos y que se enamoran de todas, hasta que llega una nueva novedad. En este caso Marianne descubre de su amado hombre perfecto un cúmulo de actos crueles e insensibles que se le cae la venda, y más cuando se casa con otra por dinero. Cuando para una persona es más importante el dinero que los sentimientos apaga y vámonos.
Al final, después de tantos sufrimientos Elinor constata que el amor de Edward no se ha apagado y que es abandonado por su prometida, que acaba en brazos de su hermano, ahora rico. Otra mujer interesada, que no amaba a Edward y que él, por respeto a una promesa echa y que ya no sentía, pensaba hacerla su esposa. Como es natural Elinor y Edward se casan. La verdad es que en esta parte del libro me emocioné bastante y me impactó. Los dos se amaban y no sabían cómo expresarlo. ¿Alguna vez no os ha pasado que se ha acabado una relación y os habéis quedado con ganas de decir más de lo que dijisteis, de expresar unos sentimientos que por pudor o por reparo os guardáis y se quedan ahí, pendientes de ese hilo invisible que nos unen a las personas que nos importan o nos importaron y que a pesar del tiempo nunca se rompe? Es cómo eso de decir ¿y si hubiera dicho o hecho esto o lo otro? ¿Habría cambiado algo? Pues esa parte era saber, desde el punto de vista del lector, que los dos se amaban y no poder darles ese empujoncito para que se lo expresaran y que por fin fueran felices juntos.
No me he olvidado de él. Para mi el Coronel Brandon es el indiscutible héroe de esta novela. Se enamora desesperadamente de Marianne y una y otra vez es despreciado por ésta a favor de Willoughby que no se lo merecía y con el que tenía un asunto pendiente. El Coronel Brandon que la rescata bajo la lluvia, que le trae a su madre cuando está enferma para que la reconforte, que la ama en silencio, y ayuda a Edward a encontrar un porvenir, sin saber que es el enamorado de Elinor, que es generoso, y aunque no es el hombre perfecto según el punto de vista de Marianne, es el amor perfecto. Sensible, cariñoso, aunque a su vez práctico, caballeroso… ¿Qué más se puede pedir? Al final Marianne se casa con él y termina amándole porque se lo merece, porque es constante en sus afectos, porque la ama sin condiciones, porque siempre está ahí cuando ella le necesita.
Debo reconocer que de todos los personajes de la novela el Coronel Brandon era por el que más sufría, porque al igual que Elinor callaba sus sentimientos y sufría en silencio el desamor, pero con la constancia de que era un amor no correspondido, un amor imposible, un amor platónico, que si no hubiese sido por el giro de los acontecimientos y por su saber estar, generosidad y entrega en eso hubiese quedado.
Espero que a vosotros también os haya gustado el libro, y que el próximo os guste aún más, al ser el que he elegido yo…. “El último Catón” de Matilde Asensi. Las opiniones las podéis mandar por mail a todos los miembros del Club, cuya lista os mandaré actualizada, y también colgar en el blog, que quizás sea lo más bonito.
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